domingo, 17 de abril de 2011

PARA QUÉ VIENE VARGAS LLOSA.

 

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El escritor peruano hablará el miércoles en la Feria del Libro, pero antes participará del encuentro de la neoliberal Mont Pelerin Foundation. Compartirá cartel con Mauricio Macri y un ex ministro de Economía de Pinochet.

Viene Mario Vargas Llosa. Y con él llegan sus amigos neoliberales a participar de un nuevo congreso en el Hotel Sheraton de Buenos Aires, donde debatirán sobre “el desafío del populismo en América latina”. Por supuesto, contarán con las palabras de bienvenida del jefe de Gobierno, Mauricio Macri. La polémica por el discurso inaugural en la Feria del Libro de Vargas Llosa lo catapultará al centro de la escena esta semana y le permitirá exponer una vez más su nostalgia por los noventa.

El Premio Nobel de Literatura será el principal invitado al encuentro de la neoliberal Mont Pelerin Foundation, que incluye charlas con títulos como “¿Por qué es el populismo tan popular y el capitalismo tan temido en el mundo hoy?. El certamen finalizará este miércoles con un día de campo (o “at the countryside”, como dice el programa, que no se consigue en castellano) en el que los asistentes disfrutarán de empanadas y asado, mientras lo escuchan a Vargas Llosa hablar sobre el populismo una vez más.

El primer desembarco de los referentes del neoliberalismo fue en pleno conflicto con las entidades rurales en 2008. Invitado por la Fundación Libertad de Rosario, Vargas Llosa asistió a ese encuentro, al que también fueron los ex presidentes Vicente Fox, José María Aznar y el halcón Roger Noriega, ex secretario de Asuntos Latinoamericanos de Estados Unidos. “Cristina Kirchner está muy cerca del populismo”, había dicho Vargas Llosa en ese encuentro.

Macri luego institucionalizó las visitas de los neoliberales, que suelen recalar en la Legislatura porteña una vez por año, con Aznar a la cabeza. Este encuentro, en cambio, será en el Hotel Sheraton y tendrá como anfitriona a la Mont Pelerin Society, que reivindica la figura de su fundador y prócer del neoliberalismo Friederich vos Hayek. Se trata del segundo “regional meeting” de ese think tank creado durante la Guerra Fría y el primero que hace en Argentina. Los participantes deben pagar hasta mil dólares de inscripción por persona.

lunes, 4 de abril de 2011

La conducción corporativa

 

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Por Eduardo Aliverti

¿Habría ocurrido el infernal despliegue mediático que siguió al bloqueo a la distribución de Clarín si hubiera una oposición cuya jefatura no fuera Clarín?

Es una pregunta que suena distractiva respecto de lo que tanto se consideró como el centro de la cuestión: un ataque, y feroz, contra la libertad de prensa. Pero sucede que ese eje también puede pasar por otro lado. Tomada la primera versión de la historia, hay un diario que un día no salió porque sus propietarios están en guerra contra el Gobierno; y a éste se le dio por joderles la vida impidiéndoles nada menos que una circulación dominical. Abordada otra visión, es atinado preguntarse a qué oligoide gubernamental, o conjunto de ellos, se le ocurriría ordenar una medida tan grosera y opuesta a cualquier recomendación de sentido común. ¿En qué cabeza entra la existencia de alguna otra capaz de pensar como fantástico que medio mundo periodístico y político se venga encima? Una respuesta factible –y escuchada, de hecho– es que, aunque en efecto sea difícil imaginar a imbécil semejante, se han generado condiciones institucionales para que cincuenta o cien personas se animen a meter una pata autoritaria terrible. Vaya problemón, en ese caso, porque entonces querría decir que la cosa pasó por cincuenta o cien personas y no por una persecución oficial a la “prensa libre”.

Apliquemos lógica, no emociones. Es también bajo el arrebato como suelen cuestionarse las manifestaciones generadoras de inconvenientes callejeros, porque más que de la bronca comprensible parten de creer que hay una suerte de acción-inacción oficial destinada a estimular el caos de tránsito. Es un argumento análogo al anterior, que también requiere de someterse a contraposición por vía del ridículo: ¿se supone que hay autoridades –las actuales o las que fueren– dichosas con incitar al mal humor popular? ¿O debe entenderse que se mantiene firme la decisión de no reprimir porque es preferible a carecer de válvulas de escape social, en un país que viene de haber estallado? Después, ¿qué se conjetura como probable si se aplicara la represión planteada por las derechas dirigenciales y las de ciudadanía frívola, que al cabo, naturalmente, son lo mismo? ¿De qué estaríamos hablando si se obrase a la bala y el palo reclamados por la demagogia y la furia? ¿De la paz convivencial en la gran urbe?

Volvamos al episodio de ese domingo. Está bien: se le hizo el juego al enemigo. O mejor hablemos del contrario porque, si bien el convencionalismo de la frase previa es más rápido y eficaz, hay formas políticamente correctas que a veces es mejor respetar. Bloquear la salida de Clarín sirvió en bandeja a todas sus firmas, y alrededores políticos, la posibilidad de contragolpe. No hay nada que festejar. La portada en blanco del lunes no fue original, pero sí una muy buena idea. Y ni qué hablar de haberla implementado el 25 de marzo de 1976. Si la derecha tuviera cuadros se habría diligenciado un término medio, entre lo negativo de que no salga un diario y el advertir que de ahí a establecer al paisaje argentino como nazi, casi, hay una diferencia de tamaño bizarro. Pero la derecha no los tiene, a los cuadros, y pasó lo que pasó: un bombardeo de victimización como si estuviéramos en, digamos, la Uganda de Idi Amin.

La manera en que el Grupo Clarín ataca a este Gobierno está, apenas, un escalón por debajo de lo que se ve, oye y lee en Venezuela, donde los medios privados directamente convocan al asesinato de Chávez. Pensemos en la CNN o la Fox llamando al magnicidio, a ver qué haría el Imperio. Debe disponerse de una cara de piedra imperturbable –modestísimo adjetivo– para decir que Argentina tiene en riesgo la libertad de expresión como si los sectores alarmados por eso que inventan, o compran, no dispusieran de infinitas opciones de soporte informativo para esquivar la persecución denunciada con increíble desparpajo. Solamente por Cristina: cornuda, bipolar, montonera, depresiva de luto, más pintada que una puerta, sus carteras y sus zapatos, el cajón sin el cuerpo del marido, el velorio a cargo de Fuerza Bruta. ¿Cuántos más calificativos y figuras monosémicas, explícitos e implícitos, que no se registren todos los santos días en opiniones, y títulos noticiosos, y sugerencias, y entrevistados, y tendenciosidad sistematizada? ¿Cuántos más? ¿En peligro la libertad expresiva? Con una mano en el corazón, ¿están jodiendo, no?

El firmante es reacio a írseles tan encima a los laburantes de Clarín que bloquearon la salida de la planta. Hubo en exceso ese señalamiento. Hubo demasiado de “esta gente... hay que comprenderlos, pero cómo no se avivaron”. Cómodamente sentado frente a la compu, y al micrófono, se puede largar así como así que, en vez del abuso de animárseles a los camiones de distribución, podrían haberse encadenado al Obelisco o a la Pirámide de la Plaza. U otros modos de llamar la atención. Pero los que ya se cansaron de años y años de que El Grupo los bastardee son ellos, no uno en la placidez de su análisis. Los que se hartaron de que echen delegados, de que los fallos de la Justicia no sirvan, de que en Clarín no pueda haber comisiones gremiales, de que no pueden cubrir ni la mitad de la heladera, son ellos. Y contémplese que ni siquiera se coteja autoridad moral, porque es republicanamente cierto que la incursión en un presunto delito penal no autoriza la ejecución de otro. Es decir: no hablemos de la complexión ética de quienes claman por la libertad periodística en el mientras de Papel Prensa; de las tramoyas de grandes bufetes para que se evadan análisis de ADN, hasta el punto de ingresar al Guinness de las gambetas jurídicas; de los vericuetos que sirven, con jueces enamoradizos, para trabar una ley de medios sancionada en democracia. No. No hablemos. Concedamos el beneficio de inventario de que el asunto es la yegua presidencial cebada y desorientada; y sus sub-40; y sus chicos de La Cámpora; y que está presa de los gordos de la CGT; y que no previó ni pudo evitar que no saliera Clarín un domingo. ¿Y?

La táctica y estrategia de la oposición encabezada por El Grupo, según acaba de confirmarse con el bombardeo mediático y el documento para “cuidar la democracia”, quedaron prácticamente reducidas a la demonización de Hugo Moyano. Su carácter de pistolero pianta-clase media y extorsionador –complicado para desmentir, acéptese– es el palenque al que ir a rascarse. Bien que sin rumbo claro, es acierto comunicacional. ¿Y? ¿Se va por Macri y su terapia de grupo en un shopping de Recoleta? ¿Se va por El Padrino? ¿Por la psiquiátrica-ambulatoria, por el que usa el apellido, por el traidor? Los sibaritas de Capital y aspirantes a sinónimos, que ya votaron a Erman González, a De la Rúa, a Solanas, al hijo de Franco, a Carrió, a Zamora, en blanco, ¿no deberían, alguna vez en la vida, introspeccionarse acerca de a dónde quieren ir, y con quién? ¿Van a votar, por puro resentimiento de clase, a un tipo que dice querer ser presidente cuando no puede arreglar un conflicto en el Colón, para que les cante Plácido Domingo?

Tal vez el maridaje comparativo suene agarrado de los pelos. No menos que hablar de una situación digna del liderazgo de Goebbels, porque un día no salió Clarín. Es una de las circunstancias que pueden acontecer, cuando la conducción política opositora la ejerce una corporación empresaria.

miércoles, 30 de marzo de 2011

CABLEVISIÓN CENSURA PROGRAMA POLÍTICO

 

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El programa político "Debate sobre el futuro", que desde hacía cuatro años se emitía por el Canal 5 de Cablevisión Posadas, fue levantado del aire por una decisión de la empresa de cable, en un clara muestra de censura ideológica.

 

En una solicitada publicada ayer en los diarios de Misiones, el periodista Marcelo Alberto Almada, conductor, productor y creador del ciclo, explicó los motivos por los cuales "ha sido censurado y levantado su programa por Cablevisión".

"Cablevisión trató de imponer una nueva cláusula al contrato que anualmente renovamos desde 2007, la que resulta inaceptable ya que viola la libertad de prensa, y lisa y llanamente se constituye en censura previa", señaló Almada, cuyo programa se emitía los lunes a las 13 y los miércoles a las 22.

La Cláusula 20 del contrato exigido este año por Cablevisión establecía que "El PRODUCTOR se abstendrá de verter en el programa toda manifestación, sea ésta verbal o de otro tipo, que afecte de cualquier manera la imagen o los derechos de Cablevisión y/o sus empresas vinculadas, controladas o controlantes".

La cláusula asimismo pedía a Almada oficiar de censor al hacerle velar "para que esta obligación sea cumplida por sus dependientes, contratados y/o cualquier persona que aparezca en el programa".

En el caso de que Alamada no cumpliera con su "obligación", el nuevo contrato lo haría "absoluto y único responsable de los daños que ocasione y el hecho dará derecho a Cablevisión a rescindir la vinculación", además de que la empresa quedaba "facultada a iniciar las acciones legales correspondientes en contra del PRODUCTOR y/o del responsable de la manifestación".

El periodista remarcó que esta intención de amordazar su espacio de opinión, se dió luego que "un legislador nacional entrevistado respecto de la nueva Ley de Medios, expresó sus críticas al grupo Clarín".

Al señalarles que proponer un contrato con una cláusula de esta naturaleza desde una empresa periodística era inaceptable, pero que peor sería que un periodista lo firme, los responsables de la Cablevisión le contestaron, vía mail, que "debemos dejar sin efecto la propuesta del programa".

Esta grave censura de Cablevisión cercena la libertad de expresión de los periodistas y, aún más, el derecho a la información que tiene la sociedad.

lunes, 28 de marzo de 2011

CLARÍN: LAS CAUSAS, NO LAS CONSECUENCIAS

 

AÑO 2004

NOTA PUBLICADA POR ESTA COLUMNA EN SEPTIEMBRE DE 2004

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Despidos en Clarín

La solución argentina de los problemas argentinos

El Grupo Clarín despidió a 119 trabajadores que reclamaban que se les pagara lo que les debían. Para garantizar la salida de algunos de sus impresos, contó con el apoyo de 500 efectivos de la Guardia de Infantería. Detalles, maniobras y cámaras vigilantes.

15/9/2004

A pesar de que este viernes habrá una nueva reunión en el marco de la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo, un centenar de policías aún custodia la planta de Artes Gráficas Rioplatenses (AGR), una de las empresas del Grupo Clarín, que acaba de despedir a 119 trabajadores -entre ellos los diez que conforman la comisión gremial interna- que reclamaban que se les reconozca el pago de horas extras de acuerdo a los criterios fijados por el Convenio Colectivo de Trabajo.

En la madrugada del viernes 3, unos 500 efectivos de la Guardia de Infantería de la Policía Federal ingresaron a la planta para garantizar la salida de las revistas Viva y Genios que allí se imprimen. Dos horas más tarde, un tercio del personal de AGR fue despedido. El operativo fue la respuesta a las medidas de fuerza iniciadas por los trabajadores el 29 de agosto para exigir el reconocimiento de los fines de semana trabajados y la erradicación de las cámaras de video que la empresa había instalado para vigilar los ámbitos de producción. "La planta no estaba tomada, lo que había era una asamblea permanente", aclara Mario Abraham, secretario de Organización de la Federación Gráfica.

Ese mismo día, el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria entre las partes hasta el próximo 21 de septiembre, plazo que de acuerdo a los tiempos legales podría extenderse por una semana más. "La empresa no acató la conciliación obligatoria, cuya esencia es retrotraer todo hasta el momento previo al conflicto", sostiene Abraham y argumenta: "No dejó ingresar a la comisión interna para que cumpla su función gremial. Tampoco reincorporó a los despedidos, los licenció por 15 días".

La primera audiencia se realizó el lunes 6, donde la empresa se negó a reincorporar a los despedidos pero ofreció incorporar 119 nuevos empleados, propuesta que fue rechazada por el gremio. "Ahora reincorporó a una docena de los despedidos, pero les hizo firmar un documento donde les comunican que son suspendidos por 15 días y los obligan a reconocer que habían tomado la planta. Los compañeros están tan necesitados del laburo, que aceptan cualquier cosa. Además, se comprometen a no participar nunca más en conflictos gremiales", relata Abraham que promete organizar una gran marcha para la semana próxima y presentar una denuncia ante la Organización Internacional del Trabajo.

Antes de que el viernes 3 la Infantería ingresara a los galpones de la empresa para retirar por la fuerza los ejemplares impresos de Viva, la empresa había intentado realizar el trabajo en los talleres gráficos que utiliza el diario La Nación, pero los trabajadores se negaron, solidarizándose con los obreros de AGR. Pero tras el operativo, la empresa inició causa penales a los delegados gremiales. El Grupo Clarín ya había actuado de una manera similar cuando despidió a 117 trabajadores del matutino que da nombre al holding. En aquella oportunidad, también se deshizo de la comisión interna, filmó asambleas y utilizó a las fuerzas policiales para reprimir a sus empleados.

(El título del presente artículo reproduce parte del lema bajo el cual se edita el matutino Clarín)

sábado, 21 de agosto de 2010

Clarín sabía que su licencia sobre Fibertel era irregular y se lo ocultó a sus clientes.

 

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El multimedio lo reconoció en un informe que elevó a la bolsa de Londres.

El Grupo Clarín, propietario de Cablevisión y  la extinta Fibertel, sabía a ciencia cierta que la licencia para operar con la compañía  que presta el servicio de Internet pendía de un hilo y que existían muchas posibilidades de que jamás se las renovaran.

Pese a ello, el multimedio continuó vendiendo el servicio a miles y miles de usuarios, ocultando que podían quedarse sin conexión a Internet porque la empresa no tenía personería jurídica para seguir operando.

Este reconocimiento se desprende de un informe de 200 páginas que el Grupo Clarín presentó el 11 de octubre de 2007 a la Bolsa de Londres. Era para poder cotizar en este mercado y conseguir dinero fresco que les permitiera financiar su proceso de expansión en el mercado interno.

“La adquisición por la Sociedad de una participación controlante en Cablevisión y su adquisición de Multicanal, Holding Teledigital y Prima están sujetas a aprobación regulatoria que no puede ser otorgada”, admite en uno de los párrafos la presentación que hizo el Grupo Clarín con la apoyatura de Goldman Sachs y el Credit Suisse Securities.

El extenso informe también reconoce de manera explícita que “la Sociedad puede no recibir todas las aprobaciones regulatorias necesarias en relación con las adquisiciones anteriores” y que “no puede asegurar que podrá mantener las licencias de telecomunicaciones de ciertas subsidiarias”, entre las que puede incluirse a la propia Fibertel.

El Grupo Clarín hace estas consideraciones cuando le explica a los futuros inversores los “riesgos relacionados con las actividades de la Sociedad”.

En realidad, el multimedios trabajaba sin licencia desde el año 2003, pero daba por descontado que podría aprovechar su poder de lobby para garantizarse el uso de la licencia a posteridad. Ayer, el Grupo Clarín, a través de toda su artillería de medios de comunicación, liderada por el canal TN, repitió hasta el hartazgo que el gobierno quería dejar sin servicio a los usuarios de Fibertel.

Por su parte, el interventor de la Comisión Nacional de Comunicaciones, Ceferino Namuncurá salió al cruce de la información difundida por el Grupo Clarín. “Lo primero que quiero aclarar es que el gobierno no está prohibiendo a Fibertel. El servicio caducó porque Fibertel no tiene personería jurídica, se disolvió. Ellos pidieron la fusión por absorción y la Secretaría de Comunicaciones jamás la autorizó”, señaló durante una entrevista que mantuvo con el diario Tiempo Argentino en su despacho del piso 19, en la calle Piedras 131.

El funcionario también explicó que “cualquier cambio accionario tiene que contar con la aprobación de las autoridades de aplicación y en caso contrario la caducidad de la licencia se da automáticamente”. En este sentido, Ceferino Namuncurá dijo que “si un usuario tiene un problema legal, no hay nadie que pueda poner la cara, porque Fibertel no existe”.

“Desde el punto de visa de los usuarios, están gozando de un servicio de una empresa que no tiene personería jurídica. ¿Ante cualquier reclamo contra quién iban a presentar la demanda?”, se preguntó, además, Namuncurá. En otro tramo, el informe del Grupo Clarín ante la Bolsa de Valores de Londrés admite que “la capacidad de la sociedad de operar eficazmente depende del mantenmiento de sus licencias”.

Pese a todas estas consideraciones, el Grupo Clarín insistió ayer en que el gobierno hizo desaparecer la empresa y que nunca supo nada sobre la posibilidad de que no renovaran una licencia que ya había caducado.

lunes, 21 de junio de 2010

DISCRIMINACIÓN Y LUCHA DE CLASES EN BARILOCHE

 

Para regocijo y alegría de los grupos mediáticos, más mil personas marcharon anoche por el centro de Bariloche para pedir más seguridad y defender el trabajo de la Policía en un operativo que acabó en la muerte de Diego Bonnefoi, un chico de 15 años al que un suboficial le disparó en la cabeza el jueves en la madrugada y otros dos jóvenes . La escena emblemática de la marcha, convocada a través de mensajes de texto e Internet, ocurrió en la esquina de Quaglia y Mitre: varios vecinos abrazaron y besaron a un grupo de policías que cortaba la calle mientras otros gritaban “¡policía! ¡policía!”.

 

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Virtual estado de sitio en Bariloche. Continúa la caza de pobres.

Lo que se está llevando a cabo en Bariloche, es una verdadera cacería de pobres, sobre todo en el barrio Boris Furman , donde mataron al adolescente Diego Bonefoi de 15 años y dos personas más que presenciaron el hecho, declaró el cronista Oscar de de la FM, "Gente de Radio" de Bariloche.

El intendente Marcelo Cascón aseguró durante la jornada que la situación estaba "desbordada", por lo que reclamó la presencia de policías de las ciudades vecinas Viedma y General Rocal, y de gendarmes de un batallón especial de La Pampa.

Los enfrentamientos ocurrieron en diferentes momentos del día en la calles del barrio Boris Furman, ubicado en la zona Alta de Bariloche La presidenta Cristina Fernández, por su parte, declaró que no enviará a la gendarmería como piden algunos sectores de Bariloche y posiblemente el gobernador Saiz., pero declaro que hará todo lo posible para ayudad en materia de "seguridad"·

Según el corresponsal Oscar de la FM, "Gente de Radio" de Bariloche el intendente dijo "que la policía no responde a nadie", sin embargo los vecinos atribuyen la feroz represión a las ordenes de el gobernador Saiz, implementada por su ministro Larreguy y permitida en la ciudad por el intendente Cascón, "que renuncien todos los que nos mataron a los pibes" gritaban lo vecinos.

La policía al verse desbordada por la bronca de los vecinos pidió refuerzos de otras unidades y de la brigada antimotines BORA para dispersar a los manifestantes.

Los vecinos de Alto-la zona más humilde Bariloche que mantiene con su trabajo a la parte más rica y turística, advirtieron que la única solución es que renuncie toda la cúpula policial y que saquen a los efectivos de la comisaría 28.

"Nos están cagando la vida, que sepan lo que se vive allá en el Alto, nos cagan a tiros, yo no invento nada, muchos están con ganas de denunciar, pero no dan bola y este es el resultado, por algún lado desborda, hoy encima te provocan, qué quieren, a la tragedia le suman más violencia y más muertes", se quejó uno de los manifestantes.

Luego algunos grupos intentaron organizar asambleas para poder analizar los pasos a seguir de manera conjunta, entre ellas, definieron acompañar a la familia del joven de 15 años, Diego Bonefai, donde se está velando el cuerpo. (ANB/OPI Santa Cruz)

sábado, 19 de junio de 2010

GATILLO FÁCIL Y REPRESIÓN EN BARILOCHE: NI ABUSO NI EXCESO...

 

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Tres pibes en una esquina cualquiera de un barrio obrero. Varios policías deciden "identificarlos" (es decir, detenerlos por averiguación de antecedentes). Un pibe de 15 años, muerto con el cráneo atravesado por un proyectil 9 mm que ingresa por la nuca.

Vemos esa escena a diario, en Ingeniero Budge, en Rosario, en Ushuaia o en Villa Lugano. Ayer, la vimos en Bariloche, Provincia de Río Negro. También escuchamos la excusa infinidad de veces: "el arma se disparó", como si tuviera vida propia. Como si no hiciera falta apretar el gatillo para que salga el tiro.

Esta vez, el chico se llamaba Diego Bonefoi y vivía en Bariloche. La justa ira del barrio se tradujo en una cascoteada a la comisaría donde refugiaron al asesino. "La policía tiene que defenderse", dijo su jefe político, el ministro de Gobierno Diego Larreguy, y justificó los catorce heridos y tres muertos (un joven de 29 y un adolescente) en la desigual batalla de Ithakas y Brownings contra puteadas y piedrazos.

En 2006, CORREPI publicó una serie de notas denunciando la situación de apartheid vigente en la ciudad de Bariloche, con los barrios del Alto, los barrios obreros, militarizados bajo una represión constante para evitar que sus habitantes afeen con su presencia la zona céntrica, destinada a los ricos turistas. Describimos lo que sucede a diario en los ocho pasos para acceder desde los barrios de Alto (El Frutillar, San Francisco, 34 Has., etc.) hacia el Bajo, con sus casas de té y finas hosterías.

En cada paso hay permanentes operativos cerrojo, y tanto peatones como pasajeros de colectivos deben exhibir sus documentos y explicar por qué van hacia la "zona linda". Sólo si son convincentes y tienen pinta de "decentes" se los deja pasar.

Insistimos muchas veces en la enorme cantidad de detenciones arbitrarias ("excusadas" con la averiguación de antecedentes o el código contravencional), de golpizas, de operativos de la policía y del grupo especial BORA en los barrios, con o sin orden judicial.

Denunciamos el amedrentamiento y los ataques a los vecinos que se atrevieron a intentar organizarse contra la represión, como la vecina del Barrio 34 Hectáreas , Blanca Grande, que perdió un ojo por un balazo de goma durante un operativo policial en 2006, y la sucesión de muertes a manos policiales, que suman medio centenar desde 1983, en una provincia con menos de 600.000 habitantes.

La digna reacción del pueblo de Bariloche impidió que el fusilamiento de Diego fuera silenciado, como ocurre con la mayoría de los pibes que, a razón de uno por día, nos mata el Estado con su política disciplinadora del gatillo fácil y la tortura en comisarías, cárceles e institutos de menores. Los medios han debido tomar nota, esta vez, de lo ocurrido.

No sucede lo mismo con el muerto diario que ocultan tras los festejos por el Bicentenario o las hazañas de la Selección. Sólo en Moreno, provincia de Buenos Aires, fueron tres los pibes muertos en los pasados 15 días: Sergio Casal (16), fusilado por un policía federal; Ricardo Argañaraz (22), recibió tres tiros de un gendarme, y un tercero murió dentro de la comisaría local. En el mismo tiempo, un muchacho de 20 años murió incinerado en una celda policial de General Acha, La Pampa y Saúl Pérez (21) fue fusilado por un bonaerense en Gregorio de Laferrère. Y hay más, en todo el país.

Ni abuso ni exceso; ni desborde ni accidente. Una política de estado, que todo gobierno que administre una sociedad con ricos y pobres aplica a conciencia, para enseñar a callar y obedecer a los que deben ser disciplinados para que toleren la opresión.

CORREPI