domingo, 17 de abril de 2011

PARA QUÉ VIENE VARGAS LLOSA.

 

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El escritor peruano hablará el miércoles en la Feria del Libro, pero antes participará del encuentro de la neoliberal Mont Pelerin Foundation. Compartirá cartel con Mauricio Macri y un ex ministro de Economía de Pinochet.

Viene Mario Vargas Llosa. Y con él llegan sus amigos neoliberales a participar de un nuevo congreso en el Hotel Sheraton de Buenos Aires, donde debatirán sobre “el desafío del populismo en América latina”. Por supuesto, contarán con las palabras de bienvenida del jefe de Gobierno, Mauricio Macri. La polémica por el discurso inaugural en la Feria del Libro de Vargas Llosa lo catapultará al centro de la escena esta semana y le permitirá exponer una vez más su nostalgia por los noventa.

El Premio Nobel de Literatura será el principal invitado al encuentro de la neoliberal Mont Pelerin Foundation, que incluye charlas con títulos como “¿Por qué es el populismo tan popular y el capitalismo tan temido en el mundo hoy?. El certamen finalizará este miércoles con un día de campo (o “at the countryside”, como dice el programa, que no se consigue en castellano) en el que los asistentes disfrutarán de empanadas y asado, mientras lo escuchan a Vargas Llosa hablar sobre el populismo una vez más.

El primer desembarco de los referentes del neoliberalismo fue en pleno conflicto con las entidades rurales en 2008. Invitado por la Fundación Libertad de Rosario, Vargas Llosa asistió a ese encuentro, al que también fueron los ex presidentes Vicente Fox, José María Aznar y el halcón Roger Noriega, ex secretario de Asuntos Latinoamericanos de Estados Unidos. “Cristina Kirchner está muy cerca del populismo”, había dicho Vargas Llosa en ese encuentro.

Macri luego institucionalizó las visitas de los neoliberales, que suelen recalar en la Legislatura porteña una vez por año, con Aznar a la cabeza. Este encuentro, en cambio, será en el Hotel Sheraton y tendrá como anfitriona a la Mont Pelerin Society, que reivindica la figura de su fundador y prócer del neoliberalismo Friederich vos Hayek. Se trata del segundo “regional meeting” de ese think tank creado durante la Guerra Fría y el primero que hace en Argentina. Los participantes deben pagar hasta mil dólares de inscripción por persona.

lunes, 4 de abril de 2011

La conducción corporativa

 

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Por Eduardo Aliverti

¿Habría ocurrido el infernal despliegue mediático que siguió al bloqueo a la distribución de Clarín si hubiera una oposición cuya jefatura no fuera Clarín?

Es una pregunta que suena distractiva respecto de lo que tanto se consideró como el centro de la cuestión: un ataque, y feroz, contra la libertad de prensa. Pero sucede que ese eje también puede pasar por otro lado. Tomada la primera versión de la historia, hay un diario que un día no salió porque sus propietarios están en guerra contra el Gobierno; y a éste se le dio por joderles la vida impidiéndoles nada menos que una circulación dominical. Abordada otra visión, es atinado preguntarse a qué oligoide gubernamental, o conjunto de ellos, se le ocurriría ordenar una medida tan grosera y opuesta a cualquier recomendación de sentido común. ¿En qué cabeza entra la existencia de alguna otra capaz de pensar como fantástico que medio mundo periodístico y político se venga encima? Una respuesta factible –y escuchada, de hecho– es que, aunque en efecto sea difícil imaginar a imbécil semejante, se han generado condiciones institucionales para que cincuenta o cien personas se animen a meter una pata autoritaria terrible. Vaya problemón, en ese caso, porque entonces querría decir que la cosa pasó por cincuenta o cien personas y no por una persecución oficial a la “prensa libre”.

Apliquemos lógica, no emociones. Es también bajo el arrebato como suelen cuestionarse las manifestaciones generadoras de inconvenientes callejeros, porque más que de la bronca comprensible parten de creer que hay una suerte de acción-inacción oficial destinada a estimular el caos de tránsito. Es un argumento análogo al anterior, que también requiere de someterse a contraposición por vía del ridículo: ¿se supone que hay autoridades –las actuales o las que fueren– dichosas con incitar al mal humor popular? ¿O debe entenderse que se mantiene firme la decisión de no reprimir porque es preferible a carecer de válvulas de escape social, en un país que viene de haber estallado? Después, ¿qué se conjetura como probable si se aplicara la represión planteada por las derechas dirigenciales y las de ciudadanía frívola, que al cabo, naturalmente, son lo mismo? ¿De qué estaríamos hablando si se obrase a la bala y el palo reclamados por la demagogia y la furia? ¿De la paz convivencial en la gran urbe?

Volvamos al episodio de ese domingo. Está bien: se le hizo el juego al enemigo. O mejor hablemos del contrario porque, si bien el convencionalismo de la frase previa es más rápido y eficaz, hay formas políticamente correctas que a veces es mejor respetar. Bloquear la salida de Clarín sirvió en bandeja a todas sus firmas, y alrededores políticos, la posibilidad de contragolpe. No hay nada que festejar. La portada en blanco del lunes no fue original, pero sí una muy buena idea. Y ni qué hablar de haberla implementado el 25 de marzo de 1976. Si la derecha tuviera cuadros se habría diligenciado un término medio, entre lo negativo de que no salga un diario y el advertir que de ahí a establecer al paisaje argentino como nazi, casi, hay una diferencia de tamaño bizarro. Pero la derecha no los tiene, a los cuadros, y pasó lo que pasó: un bombardeo de victimización como si estuviéramos en, digamos, la Uganda de Idi Amin.

La manera en que el Grupo Clarín ataca a este Gobierno está, apenas, un escalón por debajo de lo que se ve, oye y lee en Venezuela, donde los medios privados directamente convocan al asesinato de Chávez. Pensemos en la CNN o la Fox llamando al magnicidio, a ver qué haría el Imperio. Debe disponerse de una cara de piedra imperturbable –modestísimo adjetivo– para decir que Argentina tiene en riesgo la libertad de expresión como si los sectores alarmados por eso que inventan, o compran, no dispusieran de infinitas opciones de soporte informativo para esquivar la persecución denunciada con increíble desparpajo. Solamente por Cristina: cornuda, bipolar, montonera, depresiva de luto, más pintada que una puerta, sus carteras y sus zapatos, el cajón sin el cuerpo del marido, el velorio a cargo de Fuerza Bruta. ¿Cuántos más calificativos y figuras monosémicas, explícitos e implícitos, que no se registren todos los santos días en opiniones, y títulos noticiosos, y sugerencias, y entrevistados, y tendenciosidad sistematizada? ¿Cuántos más? ¿En peligro la libertad expresiva? Con una mano en el corazón, ¿están jodiendo, no?

El firmante es reacio a írseles tan encima a los laburantes de Clarín que bloquearon la salida de la planta. Hubo en exceso ese señalamiento. Hubo demasiado de “esta gente... hay que comprenderlos, pero cómo no se avivaron”. Cómodamente sentado frente a la compu, y al micrófono, se puede largar así como así que, en vez del abuso de animárseles a los camiones de distribución, podrían haberse encadenado al Obelisco o a la Pirámide de la Plaza. U otros modos de llamar la atención. Pero los que ya se cansaron de años y años de que El Grupo los bastardee son ellos, no uno en la placidez de su análisis. Los que se hartaron de que echen delegados, de que los fallos de la Justicia no sirvan, de que en Clarín no pueda haber comisiones gremiales, de que no pueden cubrir ni la mitad de la heladera, son ellos. Y contémplese que ni siquiera se coteja autoridad moral, porque es republicanamente cierto que la incursión en un presunto delito penal no autoriza la ejecución de otro. Es decir: no hablemos de la complexión ética de quienes claman por la libertad periodística en el mientras de Papel Prensa; de las tramoyas de grandes bufetes para que se evadan análisis de ADN, hasta el punto de ingresar al Guinness de las gambetas jurídicas; de los vericuetos que sirven, con jueces enamoradizos, para trabar una ley de medios sancionada en democracia. No. No hablemos. Concedamos el beneficio de inventario de que el asunto es la yegua presidencial cebada y desorientada; y sus sub-40; y sus chicos de La Cámpora; y que está presa de los gordos de la CGT; y que no previó ni pudo evitar que no saliera Clarín un domingo. ¿Y?

La táctica y estrategia de la oposición encabezada por El Grupo, según acaba de confirmarse con el bombardeo mediático y el documento para “cuidar la democracia”, quedaron prácticamente reducidas a la demonización de Hugo Moyano. Su carácter de pistolero pianta-clase media y extorsionador –complicado para desmentir, acéptese– es el palenque al que ir a rascarse. Bien que sin rumbo claro, es acierto comunicacional. ¿Y? ¿Se va por Macri y su terapia de grupo en un shopping de Recoleta? ¿Se va por El Padrino? ¿Por la psiquiátrica-ambulatoria, por el que usa el apellido, por el traidor? Los sibaritas de Capital y aspirantes a sinónimos, que ya votaron a Erman González, a De la Rúa, a Solanas, al hijo de Franco, a Carrió, a Zamora, en blanco, ¿no deberían, alguna vez en la vida, introspeccionarse acerca de a dónde quieren ir, y con quién? ¿Van a votar, por puro resentimiento de clase, a un tipo que dice querer ser presidente cuando no puede arreglar un conflicto en el Colón, para que les cante Plácido Domingo?

Tal vez el maridaje comparativo suene agarrado de los pelos. No menos que hablar de una situación digna del liderazgo de Goebbels, porque un día no salió Clarín. Es una de las circunstancias que pueden acontecer, cuando la conducción política opositora la ejerce una corporación empresaria.

miércoles, 30 de marzo de 2011

CABLEVISIÓN CENSURA PROGRAMA POLÍTICO

 

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El programa político "Debate sobre el futuro", que desde hacía cuatro años se emitía por el Canal 5 de Cablevisión Posadas, fue levantado del aire por una decisión de la empresa de cable, en un clara muestra de censura ideológica.

 

En una solicitada publicada ayer en los diarios de Misiones, el periodista Marcelo Alberto Almada, conductor, productor y creador del ciclo, explicó los motivos por los cuales "ha sido censurado y levantado su programa por Cablevisión".

"Cablevisión trató de imponer una nueva cláusula al contrato que anualmente renovamos desde 2007, la que resulta inaceptable ya que viola la libertad de prensa, y lisa y llanamente se constituye en censura previa", señaló Almada, cuyo programa se emitía los lunes a las 13 y los miércoles a las 22.

La Cláusula 20 del contrato exigido este año por Cablevisión establecía que "El PRODUCTOR se abstendrá de verter en el programa toda manifestación, sea ésta verbal o de otro tipo, que afecte de cualquier manera la imagen o los derechos de Cablevisión y/o sus empresas vinculadas, controladas o controlantes".

La cláusula asimismo pedía a Almada oficiar de censor al hacerle velar "para que esta obligación sea cumplida por sus dependientes, contratados y/o cualquier persona que aparezca en el programa".

En el caso de que Alamada no cumpliera con su "obligación", el nuevo contrato lo haría "absoluto y único responsable de los daños que ocasione y el hecho dará derecho a Cablevisión a rescindir la vinculación", además de que la empresa quedaba "facultada a iniciar las acciones legales correspondientes en contra del PRODUCTOR y/o del responsable de la manifestación".

El periodista remarcó que esta intención de amordazar su espacio de opinión, se dió luego que "un legislador nacional entrevistado respecto de la nueva Ley de Medios, expresó sus críticas al grupo Clarín".

Al señalarles que proponer un contrato con una cláusula de esta naturaleza desde una empresa periodística era inaceptable, pero que peor sería que un periodista lo firme, los responsables de la Cablevisión le contestaron, vía mail, que "debemos dejar sin efecto la propuesta del programa".

Esta grave censura de Cablevisión cercena la libertad de expresión de los periodistas y, aún más, el derecho a la información que tiene la sociedad.

lunes, 28 de marzo de 2011

CLARÍN: LAS CAUSAS, NO LAS CONSECUENCIAS

 

AÑO 2004

NOTA PUBLICADA POR ESTA COLUMNA EN SEPTIEMBRE DE 2004

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Despidos en Clarín

La solución argentina de los problemas argentinos

El Grupo Clarín despidió a 119 trabajadores que reclamaban que se les pagara lo que les debían. Para garantizar la salida de algunos de sus impresos, contó con el apoyo de 500 efectivos de la Guardia de Infantería. Detalles, maniobras y cámaras vigilantes.

15/9/2004

A pesar de que este viernes habrá una nueva reunión en el marco de la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo, un centenar de policías aún custodia la planta de Artes Gráficas Rioplatenses (AGR), una de las empresas del Grupo Clarín, que acaba de despedir a 119 trabajadores -entre ellos los diez que conforman la comisión gremial interna- que reclamaban que se les reconozca el pago de horas extras de acuerdo a los criterios fijados por el Convenio Colectivo de Trabajo.

En la madrugada del viernes 3, unos 500 efectivos de la Guardia de Infantería de la Policía Federal ingresaron a la planta para garantizar la salida de las revistas Viva y Genios que allí se imprimen. Dos horas más tarde, un tercio del personal de AGR fue despedido. El operativo fue la respuesta a las medidas de fuerza iniciadas por los trabajadores el 29 de agosto para exigir el reconocimiento de los fines de semana trabajados y la erradicación de las cámaras de video que la empresa había instalado para vigilar los ámbitos de producción. "La planta no estaba tomada, lo que había era una asamblea permanente", aclara Mario Abraham, secretario de Organización de la Federación Gráfica.

Ese mismo día, el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria entre las partes hasta el próximo 21 de septiembre, plazo que de acuerdo a los tiempos legales podría extenderse por una semana más. "La empresa no acató la conciliación obligatoria, cuya esencia es retrotraer todo hasta el momento previo al conflicto", sostiene Abraham y argumenta: "No dejó ingresar a la comisión interna para que cumpla su función gremial. Tampoco reincorporó a los despedidos, los licenció por 15 días".

La primera audiencia se realizó el lunes 6, donde la empresa se negó a reincorporar a los despedidos pero ofreció incorporar 119 nuevos empleados, propuesta que fue rechazada por el gremio. "Ahora reincorporó a una docena de los despedidos, pero les hizo firmar un documento donde les comunican que son suspendidos por 15 días y los obligan a reconocer que habían tomado la planta. Los compañeros están tan necesitados del laburo, que aceptan cualquier cosa. Además, se comprometen a no participar nunca más en conflictos gremiales", relata Abraham que promete organizar una gran marcha para la semana próxima y presentar una denuncia ante la Organización Internacional del Trabajo.

Antes de que el viernes 3 la Infantería ingresara a los galpones de la empresa para retirar por la fuerza los ejemplares impresos de Viva, la empresa había intentado realizar el trabajo en los talleres gráficos que utiliza el diario La Nación, pero los trabajadores se negaron, solidarizándose con los obreros de AGR. Pero tras el operativo, la empresa inició causa penales a los delegados gremiales. El Grupo Clarín ya había actuado de una manera similar cuando despidió a 117 trabajadores del matutino que da nombre al holding. En aquella oportunidad, también se deshizo de la comisión interna, filmó asambleas y utilizó a las fuerzas policiales para reprimir a sus empleados.

(El título del presente artículo reproduce parte del lema bajo el cual se edita el matutino Clarín)